Nota de prensa

La ceremonia de la palada inicial del Templo de Barcelona, España, abre un nuevo capítulo para los Santos de los Últimos Días en España 

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BARCELONA (España) — El mes pasado, el día 12 de agosto, se pudo ver en toda España un eclipse total de sol que convirtió un cotidiano día de verano en un acontecimiento astronómico poco frecuente. Por unos momentos, un gran número de personas detuvieron sus quehaceres diarios y alzaron la mirada al cielo. 

Este fin de semana, un grupo de personas en Cataluña se reunieron en otro momento que las invitó a mirar al cielo: la ceremonia de la palada inicial del Templo de Barcelona, España, de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días. 

Para Natalia Santidrián Bernal, esos dos momentos ofrecen una comparación muy apropiada. “Creo que son similares en el hecho de que durante el eclipse todo el mundo estaba mirando hacia arriba e intentando ver lo que ocurría”, afirmó. “Y con el templo también estamos mirando al cielo y pensando en lo que está ocurriendo y lo que significa”. 

La ceremonia de la palada inicial representó el comienzo de la construcción del segundo templo en España, un momento que generaciones de Santos de los Últimos Días del país han esperado poder ver. 

Asistieron aproximadamente quinientas personas, entre ellas representantes locales de la comunidad, organizaciones no gubernamentales y líderes religiosos. El evento se retransmitió a congregaciones de la Iglesia en España, Andorra y el sur de Francia. 

El élder James W. McConkie III, Setenta Autoridad General y consejero de la Presidencia del Área Europa Central, fue quien ofreció la oración de la palada inicial, y dijo que “a menudo nos referimos al templo como la Casa del Señor, un lugar donde se entrecruzan el cielo y la tierra”. A continuación expresó su esperanza de que “el Templo de Barcelona, España, se construya y se dedique de forma que las personas de Barcelona sientan esa verdad y se sientan atraídas hacia un lugar donde Dios el Padre y Su Hijo, Jesucristo, puedan estar presentes de manera perceptible”. 

Un templo más cerca de casa 

Para muchos miembros de la Iglesia en España, adorar en la Casa del Señor ha conllevado largos desplazamientos. 

Natalia recuerda con añoranza cómo, cuando era joven, tenía que hacer un viaje de cuatro horas en autocar desde Zaragoza hasta Madrid para asistir al templo. Ella era niña cuando finalizó la construcción del Templo de Madrid en 1999, y ahora, décadas más tarde, está viendo cómo toma forma la construcción de otro templo en España, en esta ocasión mucho más cerca de donde ella creció. 

Para Maria dels Àngels Fernández y su esposo, Jordi Walter Lacuey, el viaje al templo tardaba incluso más. Después de que sus padres se unieran a la Iglesia, la familia de Maria viajó en autocar durante unas doce horas hasta Zollikofen (Suiza). Allí participaron en una ceremonia sagrada que los Santos de los Últimos Días creen que puede unir a las familias más allá de esta vida. 

Esa experiencia permaneció en su memoria y ahora se construirá un templo en su amada Barcelona. “Tener un templo aquí es un sueño increíble que se ha hecho realidad”, dijo Maria. 

El Templo de Barcelona, España, se ha diseñado como un edificio de dos plantas de unos 2555 metros cuadrados, que se alza sobre un terreno de 2,2 hectáreas en Sant Cugat de Vallès, un municipio ubicado al norte de Barcelona. En sus terrenos también se ha planeado la construcción de un hostal para participantes, un centro de llegada, un centro de distribución y un amplio jardín. 

En la actualidad hay veinticinco templos repartidos por todo el continente europeo, doce de ellos en funcionamiento y el resto en fase de construcción, renovación o anunciados. 

Para los miembros de la Iglesia, los templos son lugares sagrados de adoración donde hacen convenios —o promesas— con Dios y participan en ceremonias sagradas que ellos creen que fortalecen a las familias y los acercan a Jesucristo. 

El templo se ha convertido en un lugar donde Natalia busca paz y guía con frecuencia. “Siempre que necesito ayuda del cielo, intento ir al templo”, afirmó. 

El Templo de Barcelona hará que esa experiencia esté más accesible para los Santos de los Últimos Días en España, Andorra y Francia. 

El nuevo templo también conlleva para Maria y Jordi un significado arraigado en la cultura catalana. 

Jordi describe esta región como un lugar único en España y dice que la Casa del Señor tiene implicaciones más allá de su significado espiritual. “Nos encontramos en un lugar muy especial, donde la cultura es algo distinta del resto de España, y tener aquí un templo entre nosotros, aparte de lo que significa espiritualmente, también tiene connotaciones culturales”. 

Un nuevo capítulo 

En la actualidad, en España viven aproximadamente 72 000 miembros de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, repartidos en unas 150 congregaciones.  

“No puedo expresar lo que significará para mí tener el templo a 25 minutos de mi casa. Todavía no me lo creo. El hecho de que estemos construyendo aquí mismo la Casa del Señor es un gran privilegio”, dijo Maria dels Àngels.

Para quienes se reunieron en la ceremonia de la palada inicial, ese día significó algo más que el comienzo de la construcción. Representa el comienzo de un nuevo capítulo, uno en el que futuras generaciones de miembros de la Iglesia tendrán una Casa del Señor mucho más cerca de su hogar, donde pueden acercarse a Jesucristo y encontrar guía y paz para su vida. 

Reflexionando sobre el significado del acontecimiento, el élder McConkie dijo que “Barcelona fue descrita correctamente una vez como un lugar de cortesía, hospitalidad, refugio, amistad, generosidad de espíritu y belleza. Los templos ejemplifican estos atributos y ayudan a desarrollarlos en la vida de las personas que adoran en el templo”. Y finalizó diciendo que “tener un templo o una Casa del Señor en Barcelona es un justo homenaje a las buenas personas de esta ciudad y región sobresalientes”. 

El mes pasado, el eclipse dio a muchas personas por toda España una razón para detenerse y mirar al cielo. 

Este mes, un grupo de personas se reunió en Cataluña para ver el comienzo de algo destinado a prestar servicio a muchas generaciones. 

El eclipse solar duró apenas unos minutos. 

El Templo de Barcelona representa algo que se ha concebido para durar mucho más tiempo.