En su intervención durante la clausura de la sesión del domingo por la mañana de la Conferencia General semestral nro.196, el presidente de la Iglesia, Dallin H. Oaks decidió comenzar su discurso con una solemne declaración: “Esta es la Iglesia de Jesucristo, llamada así porque es Su Iglesia con la plenitud restaurada de Su doctrina y autoridad en estos últimos días”.
Asimismo, declaró que el Padre Celestial desea para cada uno de nosotros que “seamos miembros activos de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, avanzando por la senda de los convenios hacia las eternidades”.
A continuación, reconoció que todos tenemos preocupaciones o dificultades, presentes y futuras, que estamos tratando de superar. Estas podrían incluir preguntas o dudas. Sean cuales sean, la manera de superarlas es acercarnos más a nuestro Salvador, Jesucristo”. Y luego aseguró a todos que “Su gracia es para todos”.
Anteriormente, durante el primer día del fin de semana de la conferencia general, la hermana Tamara W. Runia, Primera Consejera de la Presidencia General de las Mujeres Jóvenes, recurrió a una experiencia muy personal para transmitir un poderoso mensaje sobre la función que desempeña el Evangelio en nuestros momentos de prueba: “El Evangelio no es el paraguas; es la roca firme que nos sostiene durante la tormenta, el ‘fundamento sobre el cual, si los hombres edifican, no caerán’ (Helamán 5:12)”.
Tres de los discursantes eran naturales de Europa: el presidente Dieter F. Utchtdorf, de Alemania; el élder Patrick Kearon, del Reino Unido; y el élder Gèrald Caussé, de Francia.
El presidente Dieter F. Uchtdorf, Presidente en Funciones del Cuórum de los Doce Apóstoles, habló acerca de la unidad en Cristo. Estableció un paralelismo entre las divisiones que Cristo presenció durante Su ministerio terrenal, tal como se registran en el Nuevo Testamento, y las divisiones que todos presenciamos en la actualidad. “A lo largo de la historia, las personas se han unido para fines diversos. Algunas se han unido por causas sociales o ideas políticas. Algunas se unen para celebrar su legado cultural. Algunas, tristemente, se han unido por odio hacia otro grupo. Otras se unen en torno a pasatiempos, intereses profesionales o incluso amor por algún equipo de fútbol o alguna marca de refresco predilectos. A menudo, a esos deseos de unirse los impulsan sentimientos u opiniones muy fuertes. En la Iglesia del Salvador, no son nuestras opiniones políticas, cultura ni intereses personales lo que nos une; es nuestro amor por Dios y el prójimo, los hijos de Dios; es el compromiso para con nuestros convenios con Jesucristo y Su Evangelio restaurado. Somos ‘uno en Cristo’”. Su mensaje parece aún más pertinente para quienes viven en Europa, donde basta con un breve trayecto en coche o en tren para encontrarse inmerso en una cultura completamente diferente, y adonde tantas personas de distintas partes del mundo acuden en busca de refugio y de un nuevo hogar.
El élder Patrick Kearon del Cuórum de los Doce, al hablar de la época en que era piloto de planeador, declaró esta reconfortante verdad: “El centro de nuestra fe, es la gloriosa verdad de que tenemos un adorable Padre Celestial, a cuyo Hijo, nuestro Salvador, le encanta elevarnos […] No hay límite hasta dónde podamos subir con Él. Jesucristo vive para elevar”.
El élder Gèrald Caussé, del Cuórum de los Doce Apóstoles, habló de la importancia de nutrir nuestro testimonio para que pueda crecer y bendecirnos tanto a nosotros como a los demás. Dijo: “Su testimonio tal vez sea diferente al mío o al de otros familiares o santos. Por favor, confíen en él, nútranlo y exprésenlo”. El élder Caussé prometió que actuar de ese modo con respecto a nuestro testimonio cambiará vidas: la nuestra y la de otras personas.
En una conferencia general centrada en temas familiares como el amor, la fe y el testimonio, y con claras invitaciones a actuar, muchos de los discursantes compartieron experiencias personales que ayudaron a quienes escuchaban a comprender cómo los principios y la doctrina pueden beneficiarnos en la vida real cuando estamos dispuestos a seguir el ejemplo del Salvador y a ajustar nuestra vida a Sus enseñanzas tal y como aparecen en las Escrituras y tal y como nos las transmite a través de Sus profetas vivientes.
El presidente D. Todd Christofferson, Segundo Consejero de la Primera Presidencia, advirtió con firmeza contra uno de los males de nuestros días: los juegos de azar. “Los juegos de azar son incorrectos” porque “estos juegos se basan en querer obtener algo por nada”. Invitó a todos a considerar lo que los juegos de azar podrían estar costándoles en términos de tiempo desperdiciado, oportunidades perdidas y relaciones deterioradas. Su oportuno discurso sirvió como recordatorio de la necesidad de contar con profetas vivientes que guíen al pueblo de Dios ante los desafíos actuales.
Otra parte importante de esta conferencia general fue la música. El Señor declaró: “Porque mi alma se deleita en el canto del corazón; sí, la canción de los justos es una oración para mí, y será contestada con una bendición sobre su cabeza” (Doctrina y Convenios 25:12) La cuidadosa selección de los himnos contribuyó a que los mensajes transmitidos llegaran al corazón de quienes escuchaban. Muchos de los himnos seleccionados procedían de “Himnos para el hogar y la Iglesia”, el nuevo himnario mundial de la Iglesia.
Entre los 360 cantantes del mundialmente conocido Coro del Tabérnaculo de la Manzana del Templo había trece miembros procedentes de diferentes países del mundo. Seis de ellos procedían de Europa. Christian Wolfert, de Alemania, era uno de ellos. Al explicar lo que esta experiencia significó para él, Christian dijo: “Cuando seamos ancianos y tengamos el cabello canoso y echemos la vista atrás a nuestra vida, reconoceremos con humildad que todo, los momentos buenos y los malos, las penas, las alegrías, los retos, los buenos tiempos, los momentos difíciles, todo lo que es hermoso, habrá sido, en gran medida, una serie de bendiciones del Señor más inmerecidas que merecidas. Para mí, el don de la música es una manera de reconocer esas bendiciones antes de que seamos ancianos y tengamos el cabello canoso. Nos conecta con lo divino, nos eleva, nos consuela, nos motiva, nos une, nos ayuda a perseverar, nos da luz y nos permite sentir el amor de Dios. Mi corazón está lleno de gratitud por el amor que el Padre Celestial siente por todos nosotros”.
El presidente Henry B. Eyring, Primer Consejero de la Primera Presidencia, destacó las promesas que contiene el himno que el Coro del Tabernáculo de la Manzana del Templo cantó justo antes de su discurso. “Qué firmes cimientos” (Himnos, nro. 40), dijo, “habla de promesas que llegarán a ser más importantes y preciosas para todos nosotros y nuestros seres queridos en el futuro”. Hablando de las lecciones que su madre le enseñó, el presidente Eyring declaró que “a medida que afrontamos los desafíos de nuestra y de la vida de aquellos a quienes amamos, es importante darse cuenta de que la promesa no supone la eliminación de los desafíos”. Sin embargo, citando tanto el himno como el versículo 10 de Isaías 41, nos recordó las alentadoras palabras del Señor: “No temas porque yo estoy contigo”.
Los dos días de conferencia concluyeron con una sincera invitación del presidente Dallin H. Oaks: “Los mensajes tan maravillosos de esta conferencia y el Espíritu del Señor nos han inspirado a todos a concentrar nuestra adoración, centrar nuestro aprendizaje y unir nuestro testimonio en las enseñanzas del Señor Jesucristo y el plan de Su Padre para nuestro crecimiento y gozo eternos. A medida que se publiquen los discursos de esta conferencia, invitamos a todos a estudiarlos y meditar en ellos con espíritu de oración, y a actuar con fe conforme a los principios que ellos explican”. Además, prometió que quienes así lo hagan recibirán más del Señor mismo (véase 2 Nefi 28:30).
Todos los discursos pronunciados en la Conferencia General de octubre de 2026 están disponibles para su visualización y lectura en https://www.churchofjesuschrist.org/study/general-conference/2026/10?lang=spa